16 may. 2009

Hoy no tengo vino...

Me gustaría que fuera una copa con vino tinto la que dejara encima de mi velador en este momento, que las luces fueran tenues y simplemente combinen con el jazz con que mis oidos se deleitan. Sin embargo, me tengo que conformar con una gaseosa y la luz de un foco ahorrador que centellea los sentidos, distrayendo mi objetivo.

Pero aquí estoy cómoda igual, aunque no cumpla con todos mis deseos, sentada en mi cama con la portátil en las piernas preguntándome sobre qué escribir en este blog de cuya existencia me hizo partìcipe Excella y del que yo gustosa formo parte. Y regresa a mi el ¿què escribir? luego de leer algunos ejemplos que van desde el 'martiri-monio' hasta el pilates, disciplina que yo también practico y tengo que reconocer me gusta.

Decidí dedicarle entonces unas líneas a un CD que encontré hoy en el escritorio de mi trabajo. Lo vi y me llamó la atención aunque su género no fuera muy amigo de mi rutina... Jazz. En la entrada anterior hablaron de la pelìcula 'Devil wears Prada' y comentè que si tuviera la oportunidad de bailar con alguien en las calles de Parìs de seguro me enamorarìa de esa persona. La verdad, en este momento me gustarìa intentarlo con alguien que tengo en mente, pero eso es otro tema.

Coincidencialmente este CD llamado 'Women of Jazz' -que incluye una recopilaciòn de 10 temas de 10 intèrpretes diferentes- cuenta con dos melodìas que me relacionaron a esa calle en Parìs y a ese amor que tengo en mente. Y es que pensàndolo bien, siempre imaginè la escena pero nunca la canción que bailaría y estos dos temas son honestos, rítmicos y sentimentales.

No puedo escribir toda la letra pero creo que los tìtulos dicen mucho... 'Shall we dance?' y 'Dance me to the end of love'. Hoy no pude tener mi copa con vino en la mano, ni la luz tenue, ni el boleto a Parìs, ni el hombre de la imagen... Pero tengo las canciones, un CD en cuya portada aparece dibujada una mujer que canta con pasiòn y otra que toca el piano junto a esa copa con vino esquiva y dos velas que podrìan ofrecer una luz tenue.

No tengo Parìs, no tengo el ambiente, pero tengo el jazz que me invita a tomar la vida con calma, disfrutarla y no dejar de soñar... ya compraré ese boleto.

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